miércoles, 10 de agosto de 2016

Carta a ^la vista,
  
Me he estado mirando, he leído mis ojos, nunca míos, tantos años, más de 30! vidriados por el polvo. He leído mis manos, jamás mías, aleteando, sin volar a ningún lado. He leído mis piernas, mis pies, siempre cruzados, siempre culpables de moverse hacia un norte desconocido y no designado. 
He leído, aquí, casi siempre culpas, abandonos, miedos, usuras, rabias, soledades, ausencias, carencias. 
Y pensaba que se escribe mejor así, desde el vientre, desde el estómago, que aunque agujereado, traga la vida, y mucho mejor si se hace borracha, envuelta en destilado, porque se hacía menos doloroso mirarse al espejo, cobarde. Borracha se pasa mejor la cobardía. 

Puedo decir, hoy, que no hay algo que sea más caro en el alma, que la cobardía, porque se debe seguir viviendo, hay que remar hacia alguna parte, aunque de esto resulten círculos, la cobardía nos estanca, nos boicotea, nos dice al oído sensualmente "está bien" "esto que haces, esto que piensas está bien" "quédate aquí"...y nos planta cien mil formas, y cien mil razones para permanecer, quitos, inertes, dejando de reconocernos, hasta que nos perdemos, hasta que nos convencemos que si, está bien, que hay que quedarse, porque es lo correcto. 

Ciertamente no soy quien fui, siquiera el año pasado, el 2015, ni siquiera soy quien fui a principio de este año 2016, y probablemente hoy no soy la sombra de quien fui hace un par de meses atrás. 
Hoy lloro, y quizás lo siga haciendo hasta sentir que no puedo llorar más, no por falta de lágrimas, sino porque este mar, solo me mece, sin tormentas.

Hoy me veo, me acabo de encontrar, sé quien soy, y aunque tengo miedo, mucho miedo no me inmoviliza, al contrario, tengo seguridad y paz en mi corazón. Porque mi alma, me ha hablado, conversamos constantemente, y aunque el dolor que cruza mi cuerpo en cada instante arranca mi piel, y va cambiando los órganos de lugar, ha sido mi maestro. Sé que no dejaré de aprender, y doy gracias con horroroso sufrimiento, por lo vivido, pido perdón al universo que quiera escuchar, y ruego que no deba recibir más golpes, para aprender a levantarme.

Hoy me miro, veo hacia atrás, y honro mi pasado, mi historia que me hace ser hoy, me amo, me reconozco, me abrazo. Hoy doy y recibo. 
Trabajo lo que tal vez sea la tarea más difícil que me he impuesto, y por primera vez me comprometo y me empodero, busco la humildad para poder amar con fuerte soporte, para que mi barco, en este viaje, avance firmemente, y en calmas aguas.
Hoy solo busco ser humilde y amar, llegar a esa vibración que nos conecta en un todo, en el uno, porque es ahí y sólo ahí donde puedo tocar a mi niña.

No sé qué más hacer, no sé qué quiere el universo de mí, nada conozco y no pretendo conocer algo más. Sólo necesito aprender a amar, en y con humildad.

abrazo desde mi historia, desde lo que soy, y lo que busco ser...! 

miércoles, 27 de febrero de 2013

Mi querido, todo lo que he hecho ha sido errado, he esperado teniéndolo todo para decidir,
 podría haber muerto este día, sin embargo espero la única cosa sobre la que no tendría yo excusa alguna.

En qué me he convertido?

Sé que me tienes lástima, que tu primera opción es golpearme, hacerme sufrir,
algo de dolor nunca es tan malo cierto?
Y luego…arrepentimiento, te arrepientes y te doy lástima my love.

Pero las cosas por más que quisieras, no son así
Nada es tan simple, yo no soy tan simple, tú no eres tan simple,
El golpe, mi amor, Parece que es lo que nos une.
Y a mí no me molesta, en ocasiones me excita,
Hoy solo quiero salir un momento, pintarme bien la cara, nadie me verá el torso desnudo,
Solo hoy, nadie me verá. Porque por hoy, nadie sabrá quien eres,
Nadie sabrá quien soy.

miércoles, 15 de junio de 2011

Descripción,

Litros de café cortando la lengua a la mitad, y la borra no seca el paladar,
Las orillas del viento se dibujan nítidas al horizonte de edificios, y la música es solo ruido.
Los ojos explotan en lágrimas,
¡arde tanto el llanto!
Hay una pérdida ajustada, que debe entrar en las acolchadas sedas del ataúd,
se ciñe precisa a la cintura del recuerdo, se despista ante un sol friolento y galletas baratas,
La muerte se engrana a la respiración vaporienta del otoño vestido de invierno.

No hay derecho a sentir, no aún, hasta terminar los trámites de madera,
para permitir que otros tengan ese lujo,
porque el cordón umbilical nunca fue masculino.

jueves, 31 de marzo de 2011

No…nada de eso, ¿sabes que pasa al final?

Es que: Cuando cruje tu espina,

Mi alma se desnuca,

Y entonces: Los pies me caminan sin instrucciones,

Meto las garras recién maquilladas en un riñón del aire,

Y como interviniendo un sondaje,

Sigo viviendo.

Sin- intención- alguna(.)

- ahhh, viéndolo de esa forma, me queda mejor la chaqueta roja con zapatillas negras, que la peluca gris con guantes calados.

lunes, 8 de noviembre de 2010

A penas un quejido,
un instante desatado
La verdad se destempla en las crines de tu voz inmaculada.

Aceptación

El sosiego dispara con todo su temple florecido en la punta de mi lengua,

(músculo adiestrado para pegarse cual mazo, contra la propia estupidez, igual que al hielo).

Llega hoy el sosiego en su totalidad absolutista, a tragarme,
Tirano y distante,
Solidifica mi saliva impropia, y tan desbordada
En la isla no virgen,
Que es mi boca.
Abandonarse a las agujetas sangrientas del tiempo: irreverente del destino,

He de aceptar el sosiego,
Más no, el silencio pretencioso.

lunes, 25 de octubre de 2010

II

Las pestañas frías, llenas de esferas de agua, le obligaban a sacar los puños del bolsillo, y enviarlas al suelo, a su destino de gravedad común. Ya no distinguía el llanto, de la lluvia. Iluminado desde el farol por un ángel con extremidades de fuego, recuerda,


“Condenso en mi aliento impuro, los sutiles pezones de un infierno adolorido,
La leche de tu miedo, el sudor carmesí de tus rincones,
le abre yagas a mi destierro.
Si tu ventana se amarillenta de luz,
Ladraré en el vientre desprotegido de los péndulos dorados
Que se aparean con la calle,
A mis pies”

Rendido, se durmió empapado, con la voracidad de un viento tropical, concéntrico a su boca de arena, esperando vida desde el trisado vidrio lleno de fisuras ensangrentadas, con pelos colgando desde el marco del ventanal.


No hay diferencia cuando la existencia se vuelve una.