miércoles, 15 de abril de 2009

Eso es lo que pasa...



De dolor no digo nada, menos de la falta, eso de ser masa sin huesos que estructuren los pasos...solo es esta insolente, apestosa lágrima que se viene como reflujo, me zumba las tripas y fricciona retorciéndome la garganta.
Nada digo, me basta la contención del salobre que me ahoga, y hace delgadas las palabras en mi voz. Sostener este reflejo acuoso que asalta, hincha, reventando mis ojos.
Me basta sujetar el agua gástrica que de repente salpica mi cara. Cuando ya no puedo, y se escapa, me volteo, la seco rápidamente, que no crea que me gana, que la ausencia del calor, la tibia protección de existir, arrullando mi cobardía, haciéndome chanchito de tierra, feto inocente, cómodo nuevamente en su pecho, un ovillo de mil años en una piel que no pregunta, que solo se convierte en una capa invisible, cobijando con sus manos mis errores...no, no me da nostalgia.

Mi fuerza en su mirada, el poder de sentir sincronizado la desconexión absoluta del mundo, y el abandono a una perfecta armonía en que hemos dejado de ser individuos.
No, no dejo que la ausencia se reconozca, ni que se comunique a la nostalgia.
Que no…no pasa nada.

es más, levanto la bandera del egoísmo, y san se acabó!