domingo, 7 de marzo de 2010

Oración

No te vallas…
Te ruego…Dios no permitas a mi piel volver a su color natural, ya no estoy de rodillas ante ti, sino acostado enlodándome el estómago descubierto, las tripas caídas igual que mi fe, se han enrollado en huesos sueltos, dispersos por doquier, escapados del cementerio, que ya nadie sabe donde está.
No alcanzamos a llorar, a voltear siquiera de la bocanada de sal, de esos brazos duros, gruesos, fríos, que apuñalaron hasta nuestras vidas pasadas.
Suena campana SUENA!!! Que necesito escuchar algo más que no sea el grito, ese aullido que marcó mis oídos. Dios, te ruego sordera, te imploro mudez, suplico ceguera, te ruego me devuelvas minutos atrás…
Dios, llévate la luz, llévate mi tacto, moviéndome como pueda con los codos para avanzar recostado, que me ves, mis piernas ya no están, no siento…
Padre, solo te ruego con estas lágrimas que no quieren dejar de caer, que surcan mi dolor, no dejes que mi piel vuelva a su color, déjalas tatuadas, deja que mis brazos queden con sus pequeños dedos marcándome los brazos, esos puntos morados que veo en mis brazos, de mi hijito arrancado de mí estirándose hasta más no poder…
No sé de muerte, no sé de culpas, de perdón ni de vida, solo sé que siempre fui un héroe ante sus ojitos, algo tan enorme en su mirada que ningún titán vendría a quitarme, que imitaba mi caminar, mi forma de hablar, que al llegar cansado cada día, me hacía el hombre más poderoso del universo, ni superman, ni batman a mi lado fueron dioses como yo, cuando jugábamos a la pelota, cuando lo lanzaba para recogerlo en mi cuerpo que fue su cuna tantas noches, y días, fui un inmortal en sus dibujos.
No alcancé a enseñarle a pescar, era muy pequeño, pero cada vez me acompañaba ante el miedo de su madre cada vez que nos veía partir, no alcancé a enseñarle a pronunciar bien las “r” ni a que viera a su padre como un hombre, que se equivocaba, no alcancé a pedirle perdón por la falta de fuerza en mi cuerpo, por haberse soltado mis manos, por no ser poderoso como él pensaba…
Te ruego Dios, no me quites estas marcas de sus deditos en mis brazos, cada mañana cuando amanece y hasta que se oculta el sol, busco su cuerpecito entre tanta destrucción, espero no me lo entregue el mar despedazado, espero Padre, marques a fuego este color moreteado en mis brazos, no vuelvas mi piel a su color, déjame sus deditos marcados, no permitas que mi alma pierda su olor, para que él me vea de pie algún día.


Esta vez no hay música, ni palabras, ni rincones, luz, oscuridad, ni nostalgias, aún no despierta la soledad, no se procesa, ni se descanza, la magnitud del dolor no se mide con sangre, ni faltas. Esta vez mis amigos solo hay una árida esperanza...

4 comentarios:

Rosita dijo...

Estoy sinceramente conmovida, no tengo palabras, he tenido ese sentimiento, lo comparto, solo pediremos al tiempo fuerza, fuerza.
Serás bienvenido a mi blog.

saludos.

Dorita dijo...

Simplemente... aplausos.

TORO SALVAJE dijo...

Me quedo destrozado.
Hecho polvo.

Saludos.

SOMBRA FALSA dijo...

ROSITA, Gracias por la invitación estaré por tu casa cada vez. Al escribir, es nada, nada de lo que se dga puede significar ni en una milésima parte lo que ha sucedido y sigue pasando, esperanza!! solo eso que se levante, luego vendrán los pilares...

ABRAZOS!


DORITA, Gracias...usaré las palmas contrídas para extenderlas en una nueva campaña...ojalá y resulte!!
ABRAZOS,


TORO SALVAJE, el cuadro de ciudades sin fe, aterrados llendo a los cerros, ahora con las réplicas, mareo constante en los pasos, pero hey!!! adelante!! :)

Un placer verte aquí, Toro..