domingo, 27 de junio de 2010

El día que yo te quise...





El día que yo te quise, las nubes dejaron las alturas y vinieron a apoyarse en tu pecho, el viento llenó mis manos de frenesí y las huellas de la vida soplaron de besos tus sagrados montes inquietos.

El día que yo te quise, el mundo se hizo epicentro en tus pies descalzos de miedo, me hundí en blanca súplica, postrado a tu jadeante deseo, entonces el suelo fue el techo de mis tripas, de mi maletín, mi ombligo, mi rostro, mis culpas, de la muerte en proceso. Tuve el vértigo de tu pelo cayendo como latigazos de desprecio, hasta que tus dedos dibujaron otra vez mi cuerpo.

El día que yo te quise, la lluvia caía en picada esparciendo lágrimas fúnebres por los faroles de invierno, tus uñas se incrustaron en el aire, rajando el pasado, tiñendo del carmín de tus labios, mis antebrazos quebrados.

El día que yo te quise, sonaron urgentes sirenas en compás con tu pelvis alzada, buscando alaridos perdidos en nuestra noche que ya era de nostalgia.

El día que yo te quise, la vida y sus motivos se nos hizo poco y nada, bajaron las traiciones de su palco de intrigas y nos tejieron estas ropas ensangrentadas.

El día que yo te quise, tu etérea sonrisa trituró mi garganta, la luna se llenó de tu saliva endiosada, y yo…me quedé con el olor de tu cuello anudado, trizado, goteando, y viéndote desde mi parálisis, arrancar la silla que te elevaba para enmudecer, el mismo día…

que yo te quise.

3 comentarios:

Dorita dijo...

Hay veces que me quedo sin palabras.

Meir dijo...

Que de tanto en tanto la humedad de la tierra me evoca tú esencia.

SOMBRA FALSA dijo...

Dorita, eso...me sucede a menudo, las palabras, curiosas, traviesas, hacen una ronda lejos, y en mi mente solo hay choques, revotan sonidos. En "el día que yo te quise" se apresuró una muerte inesperada, pero no hubo sonido alguno...

Abrazos!

Meir,
Yo soy "lo" ausente, y el olor a tierra mojada, dibuja mi silueta,